MErloT
Fuego de seda que atardeces y espejas,
pócima lenta y serena,
cálida gota que caes acariciando mi copa,
esta copa sola y añeja.
Nadie vino, y él sigue cada vez más lejos,
una vez me contó este árbol el secreto de aquella vida,
y lloré por saber, que no era ésta,
y todas las risas que me arrancó tu brisa, debo beberlas.
Rojo y furioso bordó que contorneas,
parra dulce engendrada de roble, que el alcohol marea,
jugo, elixir, jalea, que jalea, que jalea,
ya bailo tu danza que me lleva al lecho que los amantes rodean.
Cae este cielo en mi pieza, y regresa
la sombra que se aleja, y su queja
se talla despacio en el olvido, oh vino querido,
que estás siempre, merlot de mi vida ardiente.
Guada_82
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