La luna duerme, pero mira (Fin del Íncubo)
Yo le pedí a la luna sólo una plegaria,
mientras caía el agua sobre mi cuerpo, y crezco, crezco.
Pedí ser un cisne negro,
una hoja más que lleve el viento, lejos, lejos.
Pedí las noches de los dulces sueños,
ser pequeña, y que él no venga, no venga.
Pero crecí, y crecí,
y él siempre estaba en mi puerta.
Sólo en mi puerta, pero respirando cerca, muy cerca;
tal vez la luna lo detuvo cada noche, cada fuego, su fuego.
Adios intruso Íncubo, hoy por fin, te despido para siempre,
la luna duerme, duerme, pero mira, y a tí, te espera la muerte...lenta, feroz, infinita.
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