domingo, 27 de mayo de 2012

La luna duerme, pero mira (Fin del Íncubo) 

Yo le pedí a la luna sólo una plegaria, 
mientras caía el agua sobre mi cuerpo, y crezco, crezco. 

Pedí ser un cisne negro, 
una hoja más que lleve el viento, lejos, lejos. 

Pedí las noches de los dulces sueños, 
ser pequeña, y que él no venga, no venga. 

Pero crecí, y crecí, 
y él siempre estaba en mi puerta. 

Sólo en mi puerta, pero respirando cerca, muy cerca; 
tal vez la luna lo detuvo cada noche, cada fuego, su fuego. 

Adios intruso Íncubo, hoy por fin, te despido para siempre, 
la luna duerme, duerme, pero mira, y a tí, te espera la muerte...lenta, feroz, infinita. 

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